Plan para el desarrollo urbano y territorial del área de Punta Colorada, Prov. de Río Negro

Tipo: Plan urbano
Ubicación: 
Sierra Grande, Prov. Río Negro, Argentina.
Superficie:
60 Ha.
Año:
2022
Estado:
entregado
Director
Arq. César Jaimes
Equipo profesional
Esp. Arq. Paula Canavese Mg. Arq. Javier Tomchinsky Mg. Soc. Maximiliano Velázquez Lic. Pais. Ana García Ricci Dis. Bárbara Paz Arq. Ismael Eyras Mg. Arq. María Elena Brusa Geóg. Julieta Piskulic Arq. María Florencia Ruppi Arq. Germán Vázquez Arq. Félix Trusso Ing. Mauro Moor Ing. Paula Kucich Ing. Marcela Marchiori Ing. Milagro Ortega Arq. Dis. Roxana Wechsler Nina Jaimes






Un Plan Urbano es una herramienta ofrecida por el Urbanismo a la sociedad, a través de una gestión urbana local, que encuentra su dimensión política en la idoneidad que demuestre para definir e incidir democráticamente en la distribución de actividades y personas, determinando y/o regulando los lugares de la Ciudad a los que podrán acceder sus diferentes conjuntos de actores a lo largo del tiempo.







El Plan
La propuesta del Plan asume como bases fundamentales:

A. el Balance de diez Temas/Problemas Críticos desarrollado;

B. los seis Ejes conceptuales y de intervención para la formulación del Plan Urbano;

C. la continuidad normativa con los instrumentos de regulación urbana y territorial nacionales, provinciales, y municipales en vigencia.

El estudio de las condiciones urbanas de Sierra Grande, Playas Doradas y Punta Colorada da cuenta del proceso histórico urbano atravesado por la comarca, caracterizado por 20 años de desarrollo de una pujante economía de enclave alrededor del hierro, y 30 años de crisis de su matriz socioeconómica a partir del cierre de la explotación estatal del mineral a principios de la década de 1990.

De este modo, las actuales estructuras urbanas y periurbanas de estas tres localidades dan cuenta de diferentes momentos en este proceso; son indicadoras de su desarrollo como asentamientos urbanos, y permiten pronosticar su desempeño futuro si persistieran las reglas que conducen actualmente su desenvolvimiento. El rol activo de los diferentes niveles de la organización del Estado en la provisión de adecuadas condiciones de acceso a la ciudad (suelo, vivienda, equipamientos, infraestructura), así como unas condiciones socioeconómicas viables, son fundamentales en la definición y construcción de un adecuado carácter e identidad urbana y de paisaje locales, en correspondencia con el arraigo cultural de la población y el despliegue de una sana economía urbana. La dotación de infraestructuras de servicios urbanos, si bien está en proceso de mejora, es todavía precaria. Las extraordinarias condiciones del paisaje atlántico costero representan un bien común a preservar. Desde el punto de vista geotécnico y climático también existen diferencias, ya que en la zona serrana, la disponibilidad de suelo apto para expansiones urbanas se acota aún más por la presencia de sustratos y afloramientos rocosos, que dificultan el tendido de infraestructura subterránea y encarecen el proceso de urbanización; en cambio, en la zona costera la geotecnia no arroja dificultades mayores. Ambientalmente, en la zona serrana la Sierra Grande ofrece un buen abrigo de los vientos (que disminuye en los crecimientos hacia el este), mientras que en la zona costera es necesario proveer de reparos artificiales adecuados. Desde el punto de vista normativo y jurisdiccional, también pueden señalarse diferencias importantes. La zona serrana cuenta con el Gobierno municipal como actor protagónico, por contar con marcos normativos mejorables, pero claros, y ser el principal tenedor de suelo; contrariamente, en la zona costera se superponen agencias nacionales, provinciales y municipales, el principal tenedor de suelo se encuentra en el sector privado, y actualmente existen importantes vectores de transformación productiva, los cuales justifican el presente Plan y que seguramente tendrán impacto también en la zona serrana.

A efectos de planificar un ordenamiento urbano que resulte adecuado para acompañar la futura gestión del territorio del Área en estudio, en relación a las demandas presentes y futuras identificadas, resulta necesario asumir las diferencias cuali y cuantitativas que presentan entre sí la zona serrana y la zona costera; las que por un lado, señalan diferentes agendas y disponibilidades para el crecimiento urbano, y por otro, justifican la adopción de diferentes escalas de estudio y propuesta para cada una de estas zonas, acordes con la agenda principal a abordar en cada caso.

Así, la zona serrana, más contenida geográficamente y por la presencia de grandes predios destinados a infraestructuras y equipamientos de servicios, presenta posibilidades acotadas para la expansión de su planta urbana; pero por otra parte, posee la ventaja de que el suelo necesario para esta expansión, cuando sea requerido, es prácticamente en su totalidad de propiedad pública municipal y provincial, y que sus principales infraestructuras de movilidad y conectividad se encuentran construidas y en buen estado.

La zona costera, en cambio, aún requiere de un ordenamiento territorial claro, dado que la heterogeneidad de sus asentamientos (una villa balnearia, un enclave industrial en proceso de profunda reconversión, un nuevo Parque Nacional) aún no cuenta, en primer lugar, con infraestructuras de accesibilidad, movilidad y conectividad de trazado y ejecución acordes. Por otra parte, si bien las plantas urbanas poseen amplias posibilidades de expansión, el suelo público disponible a tal efecto es prácticamente inexistente, dado que el del que se dispone se encuentra destinado a usos industriales, o comprendido en áreas de reserva natural; en cambio, el suelo ya creado, originalmente de propiedad municipal, se encuentra aún vacante en gran parte del actual ejido urbano.

La dotación de infraestructuras de servicios urbanos, si bien está en proceso de mejora, es todavía precaria. Las extraordinarias condiciones del paisaje atlántico costero representan un bien común a preservar.

Desde el punto de vista geotécnico y climático también existen diferencias, ya que en la zona serrana, la disponibilidad de suelo apto para expansiones urbanas se acota aún más por la presencia de sustratos y afloramientos rocosos, que dificultan el tendido de infraestructura subterránea y encarecen el proceso de urbanización; en cambio, en la zona costera la geotecnia no arroja dificultades mayores. Ambientalmente, en la zona serrana la Sierra Grande ofrece un buen abrigo de los vientos (que disminuye en los crecimientos hacia el este), mientras que en la zona costera es necesario proveer de reparos artificiales adecuados.

Desde el punto de vista normativo y jurisdiccional, también pueden señalarse diferencias importantes. La zona serrana cuenta con el Gobierno municipal como actor protagónico, por contar con marcos normativos mejorables, pero claros, y ser el principal tenedor de suelo; contrariamente, en la zona costera se superponen agencias nacionales, provinciales y municipales, el principal tenedor de suelo se encuentra en el sector privado, y actualmente existen importantes vectores de transformación productiva, los cuales justifican el presente Plan y que seguramente tendrán impacto también en la zona serrana.

El Plan Punta Colorada toma cuidadosa cuenta de esta situación de partida, y adopta las siguientes premisas como recomendación para las gestiones local y provincial:

1.Priorizar el completamiento de los ejidos urbanos existentes ya servidos, y el completamiento de su infraestructura de servicios faltante o deficitaria;

2.Aguardar para impulsar o convalidar nuevos crecimientos de las plantas urbanas, y cuando ello se realice, asegurar su completa y sostenible dotación de infraestructura de servicios y su calidad urbana fundacional;

3.Priorizar la habilitación de nuevo suelo para cubrir el déficit local de viviendas nuevas, a través de programas nacionales cuyo financiamiento debe gestionarse;

4.Propiciar un marco adecuado para una futura gestión interjurisdiccional de la zona costera, en el marco de la legislación nacional, provincial y municipal vigente. El Plan, en su instancia propositiva, reúne un total de 24 mapas. Respecto a las escalas de propuesta, se ha adoptado la escala 1:20.000 para el ejido urbano de Sierra Grande y sus potenciales ampliaciones; y la escala 1:60.000 para el Área Costera, con estudios de detalle en escala 1:20.000, equivalentes a los de Sierra Grande. Se desarrolló asimismo un estudio y propuesta de movilidad y conectividad microrregional en escala 1:90.000, y para los lineamientos de planes de sector, se han adoptado las escalas 1:5000 para el correspondiente a Sierra Grande, y 1:10.000 para el de Playas Doradas en el Área Costera.


El Plan, en su instancia propositiva, reúne un total de 24 mapas. Respecto a las escalas de propuesta, se ha adoptado la escala 1:20.000 para el ejido urbano de Sierra Grande y sus potenciales ampliaciones; y la escala 1:60.000 para el Área Costera, con estudios de detalle en escala 1:20.000, equivalentes a los de Sierra Grande. Se desarrolló asimismo un estudio y propuesta de movilidad y conectividad microrregional en escala 1:90.000, y para los lineamientos de planes de sector, se han adoptado las escalas 1:5000 para el correspondiente a Sierra Grande, y 1:10.000 para el de Playas Doradas en el Área Costera.